Ni el peor de los días tiene más de veinticuatro horas.

lunes, 25 de abril de 2011

No le gustaba cumplir años, a pesar de que todavía no había llegado a los veinte. Temía al paso del tiempo. ¿qué le depararía la vida? Por momentos quería huir. Huir de su casa, de sus costumbres, de su ciudad, de sus familiares, de sus amigos, de sus conocidos... de su mundo. Necesitaba una vida nueva. Aunque en el fondo sabía que no sería capaz de estar más de unas horas sin ellos y contener las lagrimas. Los necesitaba mucho más de lo que todos se creían.
Tenía miedo a tomar decisiones precipitadas. Siempre fue una chica muy indecisa, pero esa vez fue incluso más complicado que de costumbre. Por aquel entonces había una cosa que la hubiera hecho feliz, que la hubiera quitado de dudas. Le gustaría verse con cinco o seis añitos más. Con veintipocos. Averiguar que tal le iría de haber tomado una decisión u otra. Si debía seguir con sus planes o cambiarlos radicalmente y vivir otro futuro. 



Tenía tanto miedo que se paralizaba y no sabía cómo continuar.

2 comentarios:

Lau dijo...

No pienses tanto en el futuro porque sea bueno o malo, llegará de todas formas.
:)

Beatriz dijo...

Yo también me rallaba mucho con ese tema... Al final, eliges un camino y sobre la marcha vas decidiendo que hacer...
Y ya no te estrésa el futuro de la misma manera, porque te das cuenta que una vez empezado el camino, tu camino depende de ti.