Ni el peor de los días tiene más de veinticuatro horas.

lunes, 18 de abril de 2011

Es un capricho, aunque no me lo quiera hacer entender. Lo más profundo de mi ser me dice que es un capricho. Eres un capricho. Pero a pesar de todo eres un capricho del que huyo. Es un poco contradictorio. Huir de un capricho no es lógico.


Creo que soy ilógica.

2 comentarios:

Beatriz dijo...

A veces ocurre. Huir de un deseo, capricho, antojo... llamémosle como queramos.
Y tiene su lógica, sólo tienes que encontrársela. jiji :P
Bueno, ya se la encontraste, según una de las etiquetas de la entrada; miedo.
Deseas algo, pero otra parte de ti no quiere o no te deja, en este caso el miedo. El miedo supongo estará infundado por alguna causa... habrá que pensar y saber si la causa es justificada o no...
Es decir... realmente debes o no huir de ese capricho?! :D
Abracines. :)

A g r i p i n a. dijo...

Suele pasar....
a veces lo ilógico es bastante lógico, sólo hay que buscarle el sentido :)
pero no huyas de los caprichos, que tienen su diversión :)
mua!