Ni el peor de los días tiene más de veinticuatro horas.

sábado, 21 de agosto de 2010

Se dirigió hacia la parada del autobús, con el tiempo contado ¡como siempre! (era uno de sus defectos irremediables). Era el tercer bus que perdía ese día. Pasaron los tres delante de ella, arrancaron cuando apenas le quedaban 50 metros para llegar después de correr para intentar alcanzarlos.
El primero le fastidio, el segundo le pareció una maldita casualidad, pero en el tercero ya se desesperó, no podía más.
Ante tantas casualidades Nicole se sentó, ya estaba cansada de depender tanto de unos segundos. Los segundos que había perdido 5 minutos antes sin darse cuenta observando un escaparate lleno de zapatos o respondiendo un sms (nada) poco importante.  Fue ese día cuando se dio cuenta  de que había perdido algo mucho mas importante que un autobús y que todos los autobuses del mundo juntos simplemente por no aprovechar el momento y pretender esperar el momento perfecto.
Tendría que haber recordando antes que las cosas (y las personas) no están esperando ahí toda la vida, que se van o desaparecen...  Ahora lamentarse es inútil. 
A veces el momento perfecto nunca llega.


3 comentarios:

Polen Movement dijo...

Esas cosas vuelven a veces convertidos en algo completamente distinto, y mejor :)

Sarah Con H dijo...

True <3

La ladrona de besos dijo...

O si.. quién sabe?
El momento perfecto esta allí si tu deseas que este, siempre es el momento perfecto para cualquier ocasión.